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La ciencia consigue desarrollar un cemento a prueba de terremotos

Foto: Heber Longás (El País)

Hace tiempo que la ciencia se pregunta por qué los edificios construidos hace miles y miles de años resisten mucho mejor los azotes de la naturaleza. Dar con la clave no es sencillo, aunque ya existen pistas, pero al menos sirve como motivación para desarrollar nuevos materiales capaces de soportar, por ejemplo, terremotos. Es lo que han conseguido varios investigadores la Universidad de Columbia Británica (UCB) de Vancouver: conocido bajo las siglas EDCC su nuevo concreto reforzado con fibras ya ha demostrado su resistencia frente a los temblores de la tierra.

El papel de la arquitectura frente a los terremotos no es nueva. De hecho, en este artículo ya se explicaba que, tomando los temblores como algo inevitable, el reto tenía que abordarse desde la nueva construcción y el acondicionamiento de las ya existentes. Posiblemente, el EDCC - un material que según sus descubridores no se fractura, sino que se dobla, además de soportar tensiones bajo presión - forma parta de esas ‘novedades’ que se buscan. Se puede 'rociar' sobre la mampostería creando de esta forma una capa de protección frente a terremotos.

 

¿Hasta qué punto podría resistir el nuevo EDCC?

Atendiendo a las palabras de Salman Soleimani-Dashtaki, uno de los investigadores implicados, un muro tratado con este nuevo concreto podría haber resistido un terremoto que doblará la intensidad del que sufrieron en Tohoku (Japón) de 2011. El dato es cuanto menos impactante, teniendo en cuenta que estamos hablando de un temblor que se elevó hasta el 9.1 en la escala de Richter y dejó gran parte del país nipón totalmente devastado.

 

Aspecto técnicos

Un detalle que llama la atención es que, para fabricar el EDCC, un 70% del cemento se ha sustituido por cenizas volantes, un componente que suele derivar de la quema del carbón. ¿Por qué nos llama la atención? Porque volviendo al tema de las construcciones más antiguas, una de las claves de su resistencia era también otro material que, en principio, podría no tener nada que ver con la construcción: la cal.

En otro orden de cosas, actualmente el EDCC ya se ha aplicado en algunas escuelas de Vancouver (Canadá) o en Roorkee, una ciudad en el norte de la India que, al igual que la primera, tienen un riesgo elevado de seísmos. En el caso de que los edificios tratados se vieran afectados por un temblor, los investigadores insisten en que siempre es necesaria una evaluación a fondo de las estructuras antes de cualquier reutilización o nueva ocupación.

 

Ejemplos de otros avances

A pesar de que el descubrimiento del EDCC es relativamente reciente, la imperiosa necesidad de alumbrar edificios que sean capaces de mantener en pie tras un terremoto ha provocado que en el mundo ya se puedan ver algunos ejemplos increíbles. La Torre Reforma, situada en Ciudad de México, es uno de los que más impactan. Y es que trata de nada menos que un rascacielos de 246 metros de altura, 57 plantas y 87.000 metros cuadrados de superficie.

Estos números dan una idea del enorme reto que supuso ponerla en pie, pero además no se puede obviar que la Ciudad de México se encuentra sobre una gran placa tectónica. Así que el desafío era todavía más complicado. Para superarlo, optaron por muros de corte de hormigón armado combinados con otras piezas más pequeñas llamadas "vigas de acoplamiento" con las que disipar la energía de los terremotos. Incluso las ventanas de este rascacielos están colocadas de forma estratégica para que el edificio se doble y no se rompa.

 

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