29.04.2016

El hormigón autocompactante. Definición y uso.

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El hormigón autocompactante es un tipo de hormigón que, por las propiedades que le transfieren el diseño de su dosificación y el uso de aditivos superplastificantes, se compacta por gravedad, fluyendo entre los encofrados gracias a su viscosidad.

Este hormigón se compacta sin ayuda de ningún sistema mecánico y conserva las propiedades de homogeneidad y estabilidad durante toda su aplicación, de forma que no se produce sangrado de la lechada ni bloqueo del árido grueso.


Los materiales que forman su composición son los mismos materiales que se emplean para la producción de los hormigones de compactación convencional caracterizándose los hormigones autocompactantes por un menor contenido de árido grueso, un mayor contenido de finos minerales y, en general, un menor tamaño máximo de árido. 


Diferencias con otros tipos de hormigón

El hormigón autocompactado mantiene las prestaciones propias del hormigón convencional, o del hormigón de altas prestaciones, como son la resistencia y la durabilidad, pero incorpora su capacidad para mantener las condiciones de fluidez y uniformidad en la distribución durante todo el proceso de aplicación, sin necesidad de compactarlo con medios mecánicos.

Otra de las interesantes características que presenta es que no es necesario hormigonar por capas, de forma que el vertido del hormigón es continuo. Además es posible aplicar desde la parte baja del encofrado, con la garantía de llenado completo, sin huecos y sin ningún tipo de segregación.


Usos recomendados


Por sus propiedades, este cemento autocompactante está especialmente indicado cuando los acabados en una construcción son en hormigones a la vista, dado que aplicando diversas superficies en el encofrado se pueden obtener acabados que imitan fielmente la cara en contacto.


También es muy recomendable para la producción de elementos que tienen formas y geometrías complejas o en los que los armados son tan densos que dificultan o impiden la acción de la maquinaria de vibrado para la compactación.
Los prefabricados son otro de los usos indicados, ya que este tipo de cemento autocompactante permite la producción de elementos con espesores de reducidas dimensiones.


Ventajas


Las ventajas de esta clase de hormigón han sido enumeradas a lo largo de este artículo, pero conviene destacarlas porque éstas le confieren preminencia entre el resto de hormigones.


En primer lugar, destaca la gran fluidez que presenta. Esta fluidez, que se obtiene por el uso de aditivos superplastificantes, facilita su aplicación y lograr unos resultados más que óptimos. Además, la compactación por gravedad soluciona las dificultades que presentan, ante el vibrado, las armaduras especialmente densas.


La sistemática fiable de la compactación resta, de forma muy significativa, la influencia que tiene la puesta en aplicación del producto en el resultado final. En superficies sin tratamiento la uniformidad del autocompactante es muy superior y por ello el acabado que presenta es mejor que con el hormigón convencional.


Para terminar, la fluidez permite que sea posible rellenar con facilidad moldes, aunque éstos sean estrechos y de formas complejas.

 

Desventajas


La principal desventaja que presenta este hormigón tiene más que ver con su producción que con la puesta en obra. Para su fabricación es necesaria la realización de rigurosos estudios y mantener un cumplimiento estricto del diseño de componentes para poder garantizar sus propiedades.

Respecto a la puesta en obra, es necesario prestar una mayor atención de las condiciones de estanqueidad del encofrado, ya que la consistencia líquida del material facilitará que salga por eventuales roturas o huecos. También se debe atender a las condiciones de rigidez de los moldes, si estos presentan una rigidez insuficiente permitirán avanzar el hormigón más allá de las dimensiones proyectadas.
 

Obras construidas con hormigón autocompactante

La construcción más famosa por el uso de este hormigón es el puente colgante Akashi-Kaikyo en Kobe, Japón, inaugurado en 1998 y que en esa fecha poseía el mayor tramo libre entre apoyos en el mundo con 1.991 m.

Puente colgante Akashi-Kaikyo

Entre las obras construidas con este tipo de hormigón destaca el Pabellón Puente de la Expo 2008 en Zaragoza. La arquitecta británica-iraní Zaha Hadid diseñó un magnífico e innovador edificio horizontal con planta de gladiolo tendido sobre el río Ebro. Se trata de una obra de enorme complejidad técnica y que fue preconstruida en tierra y posteriormente asentada en el río.

Pabellon Puentes en Zaragoza
 

El centro de control del sistema europeo de navegación por satélite (GNSS) fue proyectado por el arquitecto alemán Schulten Frank Architekten y ejecutado en hormigón y vidrio. En el conjunto destacan las tres torres inclinadas y oblicuas. 

 

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